Viernes, 04 de Abril 2025
Apartamentos Turisticos Puerta Nueva
Pais Vasco PNV Titulo: Ganamos si llegamos juntos. Texto: En esta semana que está a terminar unos y otros agentes políticos (Izquierda Abertzale, Amaiur, Ezker Anitza, Ezker Batua, Aralar, PP, PSE, PNV, Gobierno español,…) así como otros agentes, hemos venido pronunciándonos en ideas e iniciativas en relación a este nuevo tiempo político en el que la sociedad vasca -y creo que también la española de manera mayoritaria- ve el final de ETA. Aunque también es verdad que, al mismo tiempo, hemos leído y escuchado algunas posiciones contradictorias en el PP y contrarias a la percepción de la mayoría de la sociedad por parte de UPyD. Nos hallamos en una dinámica en la que los pronunciamientos referidos quieran tener su proyección al ámbito institucional pero sin haberlos trabajado, quizás, de manera suficiente en su concreción y ámbitos de afección. Es decir, si hablamos de la certificación del final de la violencia, o si hablamos de la pacificación en general, o si lo hacemos de aspectos como el referido a la memoria y contemplamos en ella las víctimas del terrorismo u otras víctimas, o si lo ligamos con la política penitenciaria o, incluso, con otros aspectos legales de carácter extraordinario. Todo ello, con todas las dificultades lógicas, no hace sino subrayar lo que el PNV en su documento Euskadi, Nación Europea, aprobado en la pasada Asamblea General celebrada los días 14-15 de enero de 2011, destacaba en su reflexión sobre La Paz, entendida desde el fin de ETA, más cerca. No es cuestión de reproducir todo el texto pero sí determinadas claves como la afirmación de que nos encontramos más cerca que nunca de nuestro objetivo de Paz, partiendo del punto inicial que no es otro que el fin de la actividad violenta de ETA. Asimismo, decimos entre otras cosas que sin embargo, el logro de la verdadera Paz y de la auténtica reconciliación va más allá de la desaparición de ETA… Es necesario profundizar en la interiorización de los valores y de la cultura democrática de toda la ciudadanía, llevando a cabo una verdadera pedagogía de la convivencia democrática en actitudes, valores y comportamientos. Cuestiones que son desarrolladas también en la consideración del reconocimiento del dolor ajeno, de la reparación moral y material de las víctimas, en la referencia a las actitudes éticas, en la interpretación de ello en no victoria de proyectos políticos sobre otros proyectos políticos, tampoco en relación a la construcción del relato. Estas son cuestiones, por lo tanto, sobre las que está trabajando intensamente el Partido Nacionalista Vasco.He leído, y con toda atención, todas las ideas e iniciativas que se están comunicando y anunciando por parte de los diversos agentes. Además de lo que ayer la izquierda abertzale anunciaba para el próximo fin de semana -alguna reflexión previa me provoca pero no es lo urgente ahora- también que el Partido Socialista Obrero Español -PSOE-, está preparando un posicionamiento conjunto sobre la paz y el final de ETA en Euskadi al hilo de la situación que se pueda crear en el Congreso de los Diputados en estos próximos días como consecuencia del planteamiento de UPyD de instar a la ilegalización de Bildu y Amaiur. Y no puedo sino recordar lo que ocurrió en el año 2005, cuando el entonces Presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero, presentó en el Congreso un texto por el cual el Parlamento español habilitaba al Gobierno a entablar conversaciones -final dialogado de la violencia- con ETA. Un texto derivado de ello también fue presentado y aprobado año y medio más tarde –por los pelos eso sí- en el Parlamento Europeo en sesión celebrada en Estrasburgo… No vivimos la misma situación que entonces. Hoy estamos mucho mejor. Pero sí sería bueno que aprendiéramos de los aciertos, y también de los errores. Hubo muchos aciertos en la gestión de aquellas dos iniciativas. Creo que el primer acierto fue que la iniciativa estaba dirigida a acompasar los tiempos y las necesidades del entonces Presidente del Gobierno español, su Gobierno y su partido. No era una iniciativa que intentara presionar a Rodríguez Zapatero ni a su Partido para que diera pasos en una determinada dirección. Todo lo contrario, intentaba desbrozar un camino para que el Gobierno pudiera trabajar con el mayor consenso político y social posible. Era el propio Gobierno quien debía liderar el camino en gestiones determinadas hacia la paz definitiva y así se hizo. Con el compromiso absoluto del PNV. Hubo también algún que otro error. El PP entonces no estuvo a la altura de las circunstancias, a pesar de que todo lo que se estuviera planteando se basara en el punto 10 del acuerdo de Ajuria-Enea de 1988 suscrito también por el PP. Su negativa a secundar este trabajo en el Congreso, y sobre todo en Europa, estuvo a punto de torpedear todo aquel trabajo -con las consecuencias que en adelante pudieran suponer-, con la inestimable ayuda, eso sí, de ETA que acompasó todo aquel proceso con el robo de todo un arsenal de pistolas… Entonces el Gobierno español lideró y el principal partido de la oposición obstruyó, aunque luego ETA y la Izquierda Abertzale se encargaron del jaque mate final. Estamos en un tiempo absolutamente nuevo. Un tiempo en el que el PNV dice que, en relación a la Paz y la Concordia como objetivos para la sociedad vasca, la Paz exige un proceso con garantías, en el que discernamos sobre diálogo y negociación, en el que ayude la desvinculación de la izquierda abertzale tradicional de ETA. Un proceso en el que hablar de política penitenciaria y reinserción sea también hablar no sólo de derechos sino de la esperanza en que se pueda hablar de próximos agentes al servicio de la pacificación. El Partido Nacionalista Vasco propiciará y participará en la propuesta de iniciativas -sinceras- con el conjunto de partidos e instituciones, de forma que contribuyan a la pacificación y la normalización en esta oportunidad histórica. Y el Gobierno español -como también la izquierda abertzale en lo suyo- tiene una oportunidad única. Creo, y estoy convencido de ello, que es el Gobierno quien debe liderar y el resto de partidos acompañar -seguimos comprometidos en desbrozar el camino, desbrozarlo para que quien tenga que recorrerlo, es decir la izquierda abertzale, lo pueda hacer más fácil- con un consenso político real. No se trata de intentar marcar el camino al Partido Popular. Ni ir dos leguas por delante. Se trata de acompañar, al igual, que hicimos algunos en el año 2005 con Rodríguez Zapatero y el PSOE. Podemos hacerlo de muchas maneras. No hay porque repetir los esquemas del pasado. Se puede hacer con un acuerdo parlamentario, con una habilitación parlamentaria, un control parlamentario y una sanción parlamentaria, o simplemente, con un consenso político discreto y efectivo que allane y que acompañe en el camino al actual Gobierno español, que debe desactivar todos los campos de minas que durante estos últimos años el partido que lo representa ha ido también sembrando en el camino. Tan negativo es para un proceso de paz una oposición numantina como intentar marcar desde el principio todos y cada uno de los mojones a quien debe liderar la marcha. No estamos ante una competición en el que gana quien llegue primero. Se trata más bien de que en la meta, al final del camino, en la foto-finish todos hagamos el mismo tiempo.